colegio

Prueba 2
HOLA
HOLA
La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.
La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.
La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.
La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.
La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.
La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros
.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.
La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.
La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros. La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros. La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros. La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros. La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros. La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros. La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros. La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.
FINAL
FINAL